El océano de la vida
En cada sesión que recibes el terapeuta está atento a la escucha, sumergido en el océano de la vida, en tu propia marea, atento a cada movimiento, invitando a que suceda, dando espacio, sintiendo... Nuestro cuerpo se convierte en un todo que expresa y cuenta, que recuerda sus memorias de salud y accede a ellas gracias a la sabiduría inherente de nuestras células. Terapeuta y cliente se convierten en un solo ser navegando hacia los mares más profundos de nuestro cuerpo.